La transformación personal

Transformación personal

Transformación personal

La transformación personal en cada individuo

 

Cada persona tiene su historia donde está representada su familia de origen; hechos significativos, experiencias satisfactorias experiencias dolorosas, con presencia o ausencia de los padres.

Así como nosotros tenemos nuestra propia historia, nuestros padres tienen la suya propia. Cada uno de nuestros padres traen unas creencias acerca de sí mismos y de la vida, así como unos hábitos y comportamientos muy organizados.

El trato que un niño recibe en sus primeros 7 años de vida es crucial ya que, en este rango de edad de 0 a 7 años, es cuando se graban algunas impresiones que van a repercutir en nuestros valores, creencias, emociones, capacidades y comportamientos futuros.

Ante cualquier circunstancia, cada uno de nosotros tiene la opción de reaccionar de una u otra manera.

El ser humano tiene la opción de modificar la percepción de lo que sucedió y eso permite reconstruir una nueva historia de nosotros mismos.

Las creencias dan forma a nuestra realidad porque funcionan como verdades que tienden a comprobarse constantemente.

Una de las principales fuentes de dolor es el resentimiento, la persona que vive con rencores se encuentran literalmente aprisionadas en la celda de su mente, con los recuerdos dolorosos del pasado como eternos acompañantes. La influencia del pasado es una realidad que necesitamos afrontar para dejar el camino abierto hacia los cambios del presente, hacia el futuro.

La transformación personal y la influencia de nuestro pasado

 

9 meses de gestación:

Se ven bultos.

El dolor es una de las primeras muestras de lo que ofrece el mundo.

Primer año:

El sistema nervioso madura de forma acelerada se desarrolla:

Visión.

Audición.

Tacto.

Olfato.

Gusto.

Explora poco a poco el mundo y va aprendiendo a moverse en él y reconoce el medio ambiente a través de su boca. En esta etapa la mejor manera de socializar es a través del lenguaje gestual.

 

Segundo a séptimo año:

Inicia el contacto formal con los demás.

Comunicación a través de gestos y primeras palabras.

Primeras creencias y valores salen de la familia.

A los dos años los niños toman plena conciencia de sí mismos y se diferencian de los demás.

Aparece el yo soy y el yo quiero.

 

Los niños presentan una mezcla de los pensamientos opiniones, emociones, capacidades y comportamientos de quienes lo acompañan. Por lo tanto, a pesar de tener un cerebro propio, en sus cabezas están alojadas temporalmente en el cerebro de sus cuidadores.

La importancia radica en reconocer cuando un pensamiento, una creencia nos pertenece y cuando ha sido recibida por los demás.

Asumir la responsabilidad por lo que se dice, piensa o hace, marca una diferencia principal cuando se trata de empezar a ubicar dentro de uno las decisiones y responsabilidades de la propia existencia.

El uso apropiado o inapropiado de las palabras tienen un considerable poder, sobre la manera como limitamos o ampliamos nuestra propia realidad.

La capacidad de percepción de los seres humanos está limitada a los órganos sensoriales principales, los ojos, los oídos, el gusto, el olfato y las sensaciones físicas que incluyen dolor, temperatura, presión, percepción del cuerpo y su postura en el espacio.

Sistema nervioso.

El sistema nervioso es complejo, recorre todo el cuerpo y tiene su central de operaciones en el cerebro y dentro de la columna vertebral.

En la corteza:

Lóbulo occipital……………visión

Lóbulo temporal…………audición

Lóbulo frontal………………emociones

Lóbulo parietal……………  coordinación en el espacio y control de sensibilidad y motricidad.

 

Inteligencia.

Inteligencia emocional: lo que nos diferencia de las computadoras no es la cantidad indeterminada de las vías neurales y redes complejas que tenemos, sino nuestra capacidad para sentir emociones.

Cada persona tiene un modo particular de experimentar las emociones a lo largo del día. La intensidad de la emoción sentida, se refiere a la magnitud y al tiempo que permanece alguien con las emociones.

Inteligencia racional: Aquí tenemos el aprendizaje intelectual, memoria a corto, mediano y largo plazo.

Mente consciente

Nos da las impresiones de los sentidos cuando percibimos aspectos básicos de la realidad, nos da información sobre el mundo y nos sirve para describir lo que percibimos a nuestro alrededor.

 

Mente inconsciente

Registra todas las impresiones sensoriales y aprendizajes que obtenemos de las diferentes experiencias en nuestra vida, allí están grabados todos los recuerdos de logros y fracasos, de euforia, de miedos que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Funciona como el almacén que se puede acceder cuando necesitamos resolver un problema.

 

El intelecto

Razonamos de manera lógica y creativa, utilizando recursos tanto de la mente consciente como inconsciente.

 

 

El ego

Es la suma de impresiones y opiniones que hemos desarrollado sobre nosotros mismos, corresponde a la fachada o máscara con la que nos damos a conocer a los demás para sentirnos a salvo y protegidos.

 

Trampas mentales

La trampa con mayor uso por los humanos es creer tener la razón.

Otra trampa mental la racionalización consiste en buscar justificaciones que según nuestra lógica expliquen nuestras percepciones.

 

Inteligencia espiritual

Se relaciona de igual manera con la inteligencia racional y emocional.

Lo espiritual está en cada momento y acto de nuestra existencia. Otra manera de acercarnos a ella es a través de la contribución en mayor o menor grado de manera abierta o anónima a la humanidad.

 

 

 

La cultura del tener y hacer

En nuestra cultura el tener se ha transformado en el sentido último de la existencia. Los excesos en la obsesión por el tener llegan a confundirse con el ser, el que tiene es.

Las personas se identifican con sus propiedades, soy lo que soy porque tengo carro, casa, inmuebles, empresas, si pierdo mis propiedades pierdo mi vida, ya que no vale la pena existir. La preocupación por el tener puede llegar a ser muy desgastante. Las personas que viven constantemente en función del tener o poseer llegan a disfrutar satisfacciones escasas y de corta duración.

Cuando se llega a tener satisfechas sus necesidades inmediatas, deben ocuparse de los niveles más profundos de su ser, lo que incluye sus valores y creencias, su identidad y su espiritualidad.

La confusión entre el hacer y el ser lleva a las personas a describirse a sí mismas o a los demás de forma muy distorsionada, lo que genera problemas al lesionar la estima, la imagen y el concepto que alguien puede construir de sí mismo.

Si interpretamos al otro por lo que hace y no por lo que es, vamos a limitarnos a nosotros mismos y a ese otro, negándole la posibilidad de cambiar y dejando de conocer otros aspectos valiosos de su identidad.

 

Nos educan para tener logros:

  • La vida se convierte en una competencia para ver quien tiene es mejor, quien llega primero.
  • Lo más importante no es obtener logros o fracasar con un objeto, es el aprendizaje que se obtiene a lo largo del proceso de vivir.

 

Creencias y valores.

Las creencias son generalizaciones que nos hacemos sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea y representa uno de los marcos de referencia mas profundo con respecto al comportamiento, cuando alguien cree algo de verdad se comporta como si eso fuera cierto.

Una de las creencias es las que tenemos sobre nosotros mismos, pues de ella depende directamente nuestro sentido de identidad.

Los valores son el timón de nuestra vida: nos impulsan a seguir en una dirección o en otra. Es lo que en verdad valoramos, es lo que nos llama la atención y nos motiva.

El ser humano tiene dos maneras básicas de valorar y se mueve en uno u otro sentido: acercarse a lo que le produce placer o alejarse de lo que le ocasiona dolor.

Cada persona filtra la dirección en que dirige sus actos de una manera muy personal y valora las situaciones de acuerdo con sus motivaciones más profundas.

 

Identidad.

La identidad comienza desde el momento en que los niños alrededor de los dos años se reconocen a sí mismos con la palabra Yo Soy.

Se plantea el dilema del ser, la pregunta ¿quién soy? A lo que automáticamente se da por respuesta la percepción que se tiene de sí mismo desde la imagen, concepto, valoración o estima.

La identidad es permanente y por eso se necesita ser muy cuidadoso a la hora de describirse a sí mismo o describir a los demás.

 

Relación con los otros control y poder.

 

Las relaciones de poder suponen jerarquías de algún tipo padre-hijo, jefe-empleado. Cuando estas se aceptan y se asumen estableciendo reglas claras en cuanto a los límites de las partes, las relaciones pueden llegar a ser satisfactorias.

Cuando los límites son colocados de manera errónea se crean distorsiones en las relaciones y aquí es donde comienza un juego/lucha por el control y el poder.

Realmente se trata de ejercer el control y poder sobre uno mismo, sobre los propios pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, para así lograr establecer relaciones que funcionen satisfactoriamente.

 

Formas de relacionarse inmadura-madura.

Formas de relacionarse inmadura:

  • Exige a los demás atención y presencia constante.
  • Exagera sus emociones al sentir que pierde atención.
  • Toma decisiones con el visto bueno de los otros.
  • No sabe escuchar.
  • Habla constantemente sobre sí mismo.
  • Evita responsabilidades.
  • No afronta problemas.
  • Busca constantemente aprobación de los demás.
  • Tiende a sentirse víctima de las circunstancias.
  • Busca culpar a los otros de sus fracasos.
  • Evita el compromiso.

 

El primer paso de vincularse de una manera madura, es tener la capacidad de asumir lo que se siente, lo que se piensa y lo que se dice, tomando las riendas de la vida personal en las propias manos. Son personas que saben escuchar a los demás y logran ponerse de forma sana en la posición del otro para comprenderlo.

  • Prestan atención.
  • Toman decisiones sin involucrar a otros.
  • Expresan sus emociones sanamente en el momento justo.
  • Hablan sobre temas personales sin afán de protagonismo.
  • Asumen responsabilidades.
  • Asumen las consecuencias de sus actos.
  • Saben que son los autores de sus propios pensamientos y emociones.
  • Buscan en sí mismos que pueden modificar para cambiar las circunstancias.
  • Aceptan los errores propios e identifican lo que no les pertenece.
  • Establecen vínculos profundos y duraderos.
  • Asumen compromisos.

 

Información extraída del libro de la transformación personal de José Daniel Puche.

 

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