Escuchando

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El siguiente artículo corresponde a una entrevista efectuada a la doctora María Eugenia Peña para una tesis.

Escuchando

¿Sabías que los humanos podemos escuchar sonidos en una escala de 10 octavas? Eso es 10 veces más que nuestra capacidad visual

Es bien sabido que los oídos escuchan rangos de sonido que son ondas de presión que hacen vibrar los tímpanos y son transformados en señales eléctricas en nuestro cerebro y cuerpo. Los humanos podemos estar escuchando sonidos en una escala de 10 octavas, 10 veces más que nuestra capacidad visual. Escuchamos tan bajo como 16 Hz y tan alto como 20.000 Hz, sin embargo, hay un espectro de sonido más amplio.

 

El oído tiene 3 veces más conexiones nerviosas al cerebro que el ojo. El nervio auditivo tiene la capacidad de darle energía a cada órgano del cuerpo. Para ampliar nuestro rango sensorial, todo es cuestión de entrenar nuestros sentidos a frecuencias más sutiles y prestar atención a esas sutilezas.

Escuchando

La escucha activa que es

Vuélvete consciente a esas energías más sutiles. Tenemos que tomar en cuenta que el acto de oír es pasivo, vivimos rodeados de ruidos que no logramos integrar. En cambio, escuchar es un acto selectivo que implica captar ciertos sonidos que nos integran y relacionarnos con el mundo a través de ellos. Entonces podemos decir que oír es una acción pasiva que se ubica dentro del territorio de la sensación, mientras que escuchar es un proceso activo de la percepción.

 

Cuando oír da paso al escuchar, la conciencia aumenta, la voluntad se activa y todos los aspectos de nuestro ser se involucran al mismo tiempo. La concentración y la memoria son testimonios de nuestra habilidad para escuchar. En un mundo moderno y tecnológico, ¿estamos olvidando que estamos hechos de palabras y silencios? Los mensajes de texto o electrónicos no trasmiten la calidez de la voz humana. En el sentido biológico, el oído capta las ondas sonoras y las transforma en impulsos que podamos comprender (sonidos).

Oír

¿Cómo oímos?

Oír ¿Cómo oímos?

El oído es el órgano de la audición y el equilibrio. Las partes del oído incluyen: el oído externo, formado por: el pabellón auricular o la aurícula. Parte externa del oído, el conducto auditivo externo, conducto que conecta el oído externo al oído interno u oído medio, la membrana timpánica (también llamada tímpano), esta membrana separa el oído externo del oído medio.

 

El oído medio (cavidad timpánica), formado por: Los huesecillos, tres pequeños huesos conectados que transmiten las ondas sonoras al oído interno, los huesos se llaman: Martillo Yunque Estribo. La trompa de Eustaquio, conducto que une el oído medio con la parte posterior de la nariz. La trompa de Eustaquio ayuda a equilibrar la presión en el oído medio, se necesita de una presión equilibrada para obtener una transferencia adecuada de las ondas sonoras, se encuentra recubierta por mucosa, al igual que el interior de la nariz y la garganta.

 

Oído interno, formado por: La cóclea (que contiene los nervios de la audición). El vestíbulo (que contiene receptores para el equilibrio). Los conductos semicirculares (que contienen receptores para el equilibrio).

 

¿Cómo oímos? La audición comienza en el oído externo. Cuando se produce un sonido fuera del oído, las ondas sonoras o vibraciones, viajan hasta el conducto auditivo externo y golpean el tímpano (membrana timpánica). El tímpano vibra. Las vibraciones luego pasan a los tres pequeños huesos del oído medio, conocidos como huesecillos. Los huesecillos amplifican el sonido y transmiten las ondas sonoras al oído interno y en el órgano de la audición que contiene líquido (cóclea). Una vez que las ondas sonoras llegan al oído interno, se convierten en impulsos eléctricos que el nervio auditivo envía al cerebro. Finalmente, el cerebro traduce estos impulsos en sonido.

Siempre estamos escuchando

El oído se desarrolla bastante pronto en la vida del feto. Los últimos estudios apuntan que el feto responde al sonido aproximadamente a las 16 semanas de la gestación o incluso ya a las 12 semanas. La respuesta a los sonidos del habla parece darse más cerca de las 24 semanas. Lo que es evidente es que ya en los inicios del tercer trimestre, el feto aprende mucho de su entorno a través del sonido. En particular, presta atención a las voces familiares y al lenguaje que escucha a su alrededor.

 

Las redes neurales entre las diferentes regiones del cerebro son como las ramas, hojas y frutos de un árbol; mientras que el tallo cerebral y la médula espinal forman el tronco, las extensiones nerviosas que viajan por todo el cuerpo son la red de raíces y al final de estas raíces están los receptores sensoriales desde donde tomamos la energía y los nutrientes para alimentar el crecimiento de todo el árbol.

Saber escuchar

Hay un órgano sensorial que puede ser especialmente eficaz para ayudarnos a reconfigurar nuestras vías neuronales y llevarnos a un estado de trascendencia, es el primer órgano sensorial que se desarrolla en el útero y funciona las 24 horas del día durante la mayor parte de nuestra vida:  el oído.

 

El científico francés Alfredo Tomatis, descubrió que el oído tiene tres veces más conexiones nerviosas con el cerebro que los ojos y se conecta directamente a todos los órganos del cuerpo; la energía recibida a través de nuestros oídos alimenta a todos nuestros órganos cargándose como un generador. Nuestros oídos forman el marco de nuestra realidad a través del sonido. Piensa lo fácil que es reconocer los sonidos del rugido del fuego, el soplo del viento, el sonido relajante de un arroyo. Todo esto puede identificarse tan solo a través de los oídos sin ningún estímulo visual, y si bien nuestros ojos pueden descansar, los oídos nunca duermen, siempre estamos escuchando porque están activos, incluso antes de nacer y se mantiene activos mientras dormimos.

 

Los oídos están constantemente transmitiendo energía a nuestros órganos y a nuestro cerebro así que funcionan como un transformador permanente que transmite información de forma continua, para cargar el cuerpo y el cerebro.

 

Hay un circuito directo entre los lóbulos temporales y la corteza prefrontal. Los lóbulos temporales se encuentran a los lados del cerebro y se conectan directamente con los oídos, ese circuito jugó un papel importante en nuestra evolución y sigue jugando un papel crítico en el desarrollo cerebral a lo largo de nuestra vida. Además, mientras más sonidos e idiomas estemos expuestos, más conexiones neuronales desarrollamos.

 

¿Cómo procesa el lóbulo temporal estos estímulos? Al igual que la corteza prefrontal, los lóbulos temporales se encuentran tanto en el hemisferio derecho como en el izquierdo. El lóbulo temporal derecho procesa la comunicación no verbal a través del tono, frecuencia, volumen y tenor emocional, mientras que el lóbulo temporal izquierdo, analiza la sintaxis, la elección de palabras y significado.

 

El lóbulo temporal izquierdo compara esta entrada con lo que ya sabe para formular una respuesta apropiada y también presta atención a los detalles, puede estar más relacionado con nuestro coeficiente intelectual. Mientras, el lóbulo temporal derecho, evalúa el panorama general y lidia con las relaciones, vinculándose más entonces con nuestro cociente emocional. Si queremos interacciones sociales saludables, necesitamos que tanto el coeficiente intelectual como el coeficiente emocional se encuentren en equilibrio.

 

Cada órgano de nuestro cuerpo crea un patrón de sonido característico a través de sus propios movimientos y operaciones. Los estudios en la cimática han medido estos patrones producidos por el cuerpo y a través de esta investigación podemos determinar el rango saludable de frecuencias para cada órgano.

 

Cuando el cuerpo está enfermo se produce una falta de armonía en las frecuencias, las terapias cimáticas se han utilizado para devolverle la armonía al cuerpo, primero determinan la entrada vibratoria necesaria para restaurar la armonía y luego introducen los patrones de sonido apropiados para resincronizar esa parte del cuerpo y devolverle la salud; incluso nuestra propia voz puede ser un instrumento poderoso para estimular el cerebro.

 

¿Sabías que hay canales directos que conectan la garganta con el oído interno? Cuando hablamos, cantamos o entonamos una melodía, nos estimulamos internamente, ese sonido viaja desde la garganta directamente a los oídos, en lugar de solo escucharlo desde afuera, escuchamos nuestra propia voz desde adentro.

 

Entonando y tonificando en voz alta también activamos el circuito neural entre los lóbulos temporales y la corteza prefrontal, nos puede ayudar a sentirnos bien y también a llevarnos a estados alterados de conciencia, es por eso que tantas prácticas espirituales antiguas incorporan técnicas como meditaciones, cantos de himnos, rezos y rituales en voz alta.

Escuchar activamente

Escuchando

¿Cómo podemos utilizar este conocimiento para mejorar nuestra vida? Podemos imaginarnos a nosotros mismos como un conjunto de vibraciones, influimos y somos influenciados a nuestro alrededor. Usando métodos específicos podemos afinarnos para crear una mayor armonía, podemos hacer pequeños ajustes diarios para recuperar el equilibrio.

 

La enfermedad aparece cuando la falta de armonía se hace presente, recuerda la analogía de un árbol de nuestro cerebro y nuestro organismo, apoyamos nuestra salud general nutriendo las raíces y estimulando los sentidos al proporcionar estímulos armonizadores. Podemos fortalecer la vitalidad y el bienestar general de todo nuestro organismo. Podemos usar cualquiera de nuestros sentidos como estímulo, pero con su habilidad para dar forma a la materia.

 

El sonido tiene un efecto de gran alcance en nosotros, siendo más conscientes de este efecto podemos estar atentos a los sonidos a los que nos exponemos. Debido a que siempre estamos escuchando, es claro que no podemos controlar todos los sonidos de nuestro entorno, pero podemos hacer nuestro mejor esfuerzo para volver a armonizarnos de forma regular.

 

La sanación con el sonido y la musicoterapia son excelentes herramientas para ayudar a mantener nuestro cuerpo en equilibrio. Cuando también reconocemos nuestros sentidos como herramientas para reconfigurar y armonizar nuestro cerebro es conveniente incorporarlas como parte de nuestra práctica virtual; son cosas sencillas que podemos hacer para mantener mayor equilibrio y armonía interior. Por ejemplo, al viajar por las calles de la ciudad o en aviones los sonidos pueden ser más caóticos, una cosa que podemos hacer es usar audífonos y escuchar frecuencias más armónicas durante nuestro tiempo de tránsito.

 

Entonces, ¿cuáles son las entradas adecuadas que se necesitan para crear armonía dentro del cerebro y todo nuestro organismo? Un método eficaz es utilizar música específica que crea un estado de ondas cerebrales sincronizadas, cierta música puede crear una onda de actividad en el cerebro que se desplaza entre el hemisferio izquierdo y el derecho, así como de adelante hacia atrás, y este movimiento nos lleva a un estado cerebral totalmente coherente, cuando se está en un estado coherente todo el organismo funciona mejor.

 

Ahora, ¿qué tipo de música usamos? Bueno, un intento de responder a esto científicamente, fue una investigación realizada en la década de los 90 en la Universidad de California estudiaron el impacto positivo que puede tener la música armónica en la cognición, las composiciones musicales también se combinan con sincronización de ondas cerebrales, lo que resulta es algo que llamamos meta música, la cual fue creada específicamente para facilitar la sincronización de las ondas cerebrales en ciertos niveles deseados de frecuencia.

 

A través de esto podemos adaptar los sonidos armónicos y sincronizarlos con las ondas cerebrales para acceder a las diferentes regiones del cerebro. Esto puede ayudar a nuestro esfuerzo por construir esos puentes que armonizan las diferentes partes del cerebro, también pueden diseñarse para provocar estados expandidos de conciencia, todo depende de qué patrones de frecuencia de onda cerebrales están incrustados en la música.

 

El campo del diseño de herramientas de audio usa ritmos binaurales y la meta música fue la pionera a partir de la década de 1950 con Bob Monroe y el instituto Monroe. Recuerda que una forma de crear nuevas redes neuronales es desafiar a nuestro cerebro con nuevas entradas y tareas tal como exponernos a nuevos sonidos.

 

También podemos utilizar variaciones de la afinación musical estándar, los ejemplos incluyen la afinación a 432 hz, también la afinación pitagórica y la afinación de frecuencias de solfeo. Ahora estamos hablando de la frecuencia de la música como tal, más allá de los estados de las ondas cerebrales; la mayoría de la música de occidente se afina con la nota “La” a 440hz, esto es lo que estamos acostumbrados a escuchar y a lo que está condicionado nuestro cerebro, pero muchos sanadores abogan a una afinación de 432 hz, ellos afirman que es una frecuencia pura y es fundamental para la geometría sagrada y las matemáticas del universo.

 

Una de las mejores herramientas que tenemos para estimular específicamente el circuito que conecta los lóbulos temporales y la corteza prefrontal, es nuestra propia voz. Podemos entonar palabras de poder como la palabra sánscrita OM, es una palabra muy Santa, se dice que representa uno de los sonidos más místicos de la creación. Práctica diariamente la sílaba Om durante 10 minutos; es un método poderoso para llevarte a una vibración más elevada.

Algunas preguntas desde el punto de vista de la psiquiatría

Escucha activa

  • ¿Cuál es el impacto de la música en el estado emocional de las personas?
  • R. Un informe del Global Council on Brain Health (GCBH), un equipo de trabajo fundado por científicos, reportaron el efecto positivo de la música en el bienestar emocional, mejorando el estado de ánimo, bajando el nivel de ansiedad y manejando asertivamente el estrés. Las investigaciones muestran que la música puede tener un efecto beneficioso en las sustancias químicas del cerebro, como la dopamina (que está relacionada con los sentimientos de placer) y la oxitocina (la «hormona del amor»). Y hay evidencia moderada de que la música puede ayudar a disminuir los niveles de cortisol (la hormona del estrés).
  • ¿Cómo utilizar la música para mejorar la salud mental?
  • R. Explora la tecnología que te permite escuchar música en varios dispositivos, como tu teléfono o televisor.

Prueba las aplicaciones de música como Spotify o Pandora, que te sugieren música nueva que quizás disfrutes en base a algoritmos que identifican música similar a tus selecciones actuales.

Disfruta escuchar música familiar que te consuele y traiga recuerdos y asociaciones positivas. Si estás triste, prueba escuchar o crear música para mejorar tu estado de ánimo o aliviar sentimientos de depresión.

Baila, canta o muévete al ritmo de la música. Estas actividades no solo proveen ejercicio físico, sino que también alivian el estrés y crean conexiones sociales —y son formas divertidas de estimular tu cerebro. Aunque escuchar música que conoces y disfrutas tiende a causar la respuesta cerebral y la liberación de dopamina más fuertes, prueba escuchar música nueva.

Las melodías no familiares pueden estimular tu cerebro y proveer una nueva fuente de placer a medida que te acostumbras a escucharlas. ¡Haz música tú mismo! Hacer música incluye cantar y tocar un instrumento.

Aprender a tocar un instrumento musical puede ofrecer una sensación de dominio y autoestima, y aumentar la actividad cerebral.

Cantar puede ser la manera más sencilla de empezar. Escucha música divertida cuando hagas ejercicio. La música puede ayudarte a motivarte, a moverte. Y puede acelerar la eliminación de la acumulación de ácido láctico durante la recuperación del ejercicio vigoroso.

  • ¿Cómo describiría la relación entre la música y las emociones?
  • R La música y las emociones están estrechamente entrelazadas y existe evidencia que sugiere que la música puede evocar poderosas respuestas emocionales en las personas. Por ejemplo, las investigaciones han demostrado que escuchar ciertos tipos de música puede afectar nuestro estado de ánimo e incluso nuestro ritmo cardíaco y patrones respiratorios. Se cree que esto se debe a la forma en que la música interactúa con el cerebro, activando regiones involucradas en el procesamiento de las emociones. Además, la música puede desencadenar recuerdos y asociaciones que también pueden afectar nuestro estado emocional.
  • ¿Qué papel juega la música en el manejo del estrés y la ansiedad?
  • R Los estudios han demostrado que escuchar música puede disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, al tiempo que aumenta la producción de serotonina, un neurotransmisor asociado con sentimientos de relajación y felicidad. Además, se ha demostrado que la música aumenta la producción corporal de oxitocina, una hormona que se ha relacionado con interacciones sociales positivas y reducción de la ansiedad.
  • ¿Cree que diferentes géneros musicales pueden tener un impacto distinto en nuestras emociones? ¿por qué?
  • R Diferentes géneros de música pueden tener diferentes impactos emocionales en las personas. Por ejemplo, algunos estudios han demostrado que escuchar música clásica puede mejorar la concentración y la atención, mientras que escuchar música pop alegre puede mejorar el estado de ánimo y aumentar los niveles de energía. Esto puede deberse a los distintos ritmos, melodías y tiempos de los diferentes géneros. Algunas investigaciones incluso han sugerido que existen diferencias biológicas en cómo las distintas personas responden a diferentes tipos de música. Por ejemplo, un estudio encontró que las personas a las que les gusta la música heavy metal tenían niveles más altos de testosterona que aquellos que prefieren géneros más suaves.
  • ¿Qué opina sobre el uso de la música como herramienta terapéutica para mejorar el bienestar emocional?
  • R La musicoterapia puede ser una herramienta muy eficaz para mejorar el bienestar emocional. La música se puede utilizar para relajar la mente y el cuerpo, reducir el estrés y aliviar los síntomas de depresión y ansiedad. Escuchar o tocar música también puede liberar dopamina. Además, la musicoterapia puede ayudar a mejorar la autoestima y el funcionamiento social e, incluso, se ha demostrado que aumenta la función inmune y disminuye el dolor. Como tal, la musicoterapia puede ser una forma eficaz y rentable de mejorar el bienestar emocional. ¿Existen estudios o investigaciones que respalden la relación entre la música y el bienestar emocional?
  • R El instituto Monroe es pionero en el estudio y beneficio que produce la música sobre las emociones. Existe un creciente conjunto de investigaciones que respaldan el vínculo entre la música y el bienestar emocional. Por ejemplo, un estudio publicado en el Journal of Positive Psychology encontró que escuchar música alegre se asociaba con niveles elevados de dopamina, la hormona del bienestar. Además, una revisión de la investigación en la revista PLOS One encontró que la musicoterapia puede mejorar la salud mental de personas con una variedad de condiciones, incluyendo depresión, ansiedad y dolor crónico. También se ha demostrado que la música tiene efectos positivos sobre la memoria y la cognición.
  • ¿Qué procesos cerebrales están involucrados cuando escuchamos música y experimentamos emociones intensas?
  • R Cuando escuchamos música, se activan varias regiones del cerebro, incluida la corteza auditiva (ubicada en el lóbulo temporal), el sistema límbico y la corteza prefrontal. La corteza auditiva se encarga de procesar los sonidos que escuchamos, mientras que el sistema límbico se asocia con la regulación de las emociones. La corteza prefrontal participa en la regulación de la atención y la toma de decisiones. Estas regiones trabajan juntas para permitirnos experimentar una variedad de emociones al escuchar música. Por ejemplo, cuando escuchamos una canción que nos encanta, el cerebro libera dopamina y serotonina.
  • ¿Cómo puede la música influir en la regulación de las emociones y en la gestión del estrés en pacientes con enfermedad mental?
  • R La musicoterapia puede ser una herramienta útil para regular las emociones y controlar el estrés en pacientes con enfermedades mentales. Por ejemplo, las investigaciones han demostrado que escuchar música clásica puede reducir la ansiedad y mejorar la calidad del sueño en pacientes con esquizofrenia. Además, se ha demostrado que escuchar música aumenta la sensación de relajación y afecto positivo en pacientes con depresión. La música también se puede utilizar como distracción de pensamientos y sentimientos negativos y puede ayudar a los pacientes a participar en interacciones sociales. En algunos casos, la musicoterapia puede incluso utilizarse como una forma de comunicación no verbal para pacientes que tienen dificultades para expresarse.
  • ¿Podría compartir algún caso clínico en el que haya utilizado la música como parte del tratamiento psiquiátrico y haya observado resultados positivos?
  • R Paciente femenina de 73 años de edad, vive acompañada únicamente de su esposo, sus tres hijas viven fuera del país desde hace aproximadamente 8 años. Acude a la consulta por presentar llanto fácil, insomnio de conciliación, taquicardia, sudoración y miedo a quedarse sola en la casa. Se coloca medicación sin obtener resultados positivos, por lo que se realizaron tres cambios de tratamiento sin obtener mejoría. Se decide inicio de musicoterapia con música sanadora del Dr. Hamer, se le recomendó escucharla tres veces al día por tiempo indefinido. Al cabo de tres meses los síntomas de ansiedad y depresión desaparecieron por completo y se retiró todo el tratamiento farmacológico. La terapia se acompañó de audios de meditación, ejercicios de respiración y se le enseñó a vivir en el presente.
Puedes ver mi experiencia escuchando aquí

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